
Apenas repuestos del shock de Microsoft el día anterior, nadie sabía muy bien qué esperar de Nintendo. La compañía ocupa una cómoda posición vendiendo tantas unidades de Wii como pueden fabricar gracias al buzz generado por el controlador, sin necesidad de juegos estelares. La aparición de una ñoñísima Cammy Dunaway en un forzado papel de mami guay no presagiaba lo mejor…
La primera demostración fue la de Shaun White Snowboard, de Ubisoft, el primer juego distinto de WiiFit que hará uso de la “báscula” Balance Board. No hay mucho más que rascar de este juego, cuyo mayor atractivo parece ser el uso del periférico.
Llega Satoru Iwata, la cabeza de la compañía, que habla de cómo Nintendo ha recuperado un éxito que no conocían desde Super Nintendo. La presencia de Iwata hacía presagiar un gran anuncio, de modo que cuando fue anunciado Animal Crossing: City Folk los aplausos fueron más bien tibios. Con un aspecto técnico de lo más decepcionante, sobre todo por tratarse de un producto first party, y novedades poco estelares ciertamente su debut no desató demasiado entusiasmo. A continuación se presentó WiiSpeak, un nuevo periférico que permitirá chat de voz en algunos juegos. No se trata de un headset, como se podría pensar, sino de un pequeño micrófono de sobremesa.
De manera muy breve se muestran tres videojuegos para Wii: Star Wars: The Clone Wars, cuyo tráiler hacía hincapié en la posibilidad de usar el mando de la consola como un sable de luz, Rayman Raving Rabbits TV y Call of Duty: World at War. Rápidamente se pasó a DS, para la que se anunció Grand Theft Auto: Chinatown, el segundo juego portátil de la saga, del que no se vio mas que el logotipo, y algunas imágenes de Spore.
Nuevo anuncio de hardware, ésta vez de mano del corpulento Reggie Fils-Aimes, nada menos que una bahía de expansión para el WiiMote que mejorará la precisión del mando. El aparatito se conectará en la base del mando y recibirá el nombre de MotionPlus.
Por último se anunciaron dos juegos de línea casual. Una variante veraniega de WiiSports llamada WiiSports Resort, con carreras de motos de agua, lanzamiento de disco y otros minijuegos. El segundo título llegó de la mano del mismo Miyamoto, el ya esbozado Wii Music, que permitirá interpretar hasta 15 instrumentos distintos gracias al movimiento del mando y la presión rítmica de los distintos botones.
Y ya está. Nintendo confirmó definitivamente que la línea de la compañía seguirá yendo en la dirección de los juegos casuales, con pocas o nulas novedades para los jugadores tradicionales. Algo que parece chocar con la premisa de “juegos para todos”.
